martes, 2 de febrero de 2010

La Ninfa del Bosque, Capitulo El bosque

Corrí por el bosque, estaba llena de tristeza por todo lo ocurrido. El bosque en sus fronteras aún rugía de dolor y las cenizas eran evidencias de ello.

Lam a distancias me perseguía, trataba de seguirme el paso pero no podía, yo me fundía con el viento y él me perdía de vista. Llovía como nunca había llovido antes y mis lágrimas corrían por mi rostro; era un dolor insoportable.

Llegué a mi morada, todo seguía igual que siempre, los árboles dormían; el río seguía su acostumbrado camino, me posé cerca de él suspirando de lamento.

Poco a poco mi cuerpo fue tomando su forma sólida y mi cabello oscuro cayó sobre mi cara.

De pronto escuché el respirar de alguien. Me volví, en la orilla del río yacía un cuerpo; era un cuerpo muy peculiar y yo no sabía qué animal era aquel. Me acerqué con cautela, pero el ser estaba inconsciente, lo deseé tocar; poseía una anatomía familiar, los dioses tomaban esas formas cuando se materializaban, pero aquel ser frente mío no era una deidad ¿Qué podría ser?

Acerqué mi mano para tocar su frente, la acerqué con extremo cuidado.

- ¡Detente! No le toques .- exclamó Lam a poca distancia, yo retiré mi mano antes de siquiera tocar a la criatura.

Yo observé con detalle al ser que se encontraba inconsciente frente a mí; él poseía una cabellera de un color miel, piel blanca pero medio rosa y su figura era de un macho fuerte; yo estaba segura que era el macho de su especie puesto que sus rasgos señalaban a que lo era. De repente quedé estática al ver que la criatura tenía una herida profunda bajo el costado.

- ¿Qué te sucede? ¡Está herido! No lo puedo dejar así...- dije preocupada.

Lam me miraba con seriedad, esperando que lo obedeciera pero no le preste atención a su advertencia. Mi corazón sentía pena por aquel ser, iba a morir si yo no le ayudaba.

Coloque mi mano delicadamente sobre su pecho aspirando a poder conocerle y calmar su dolor, sin embargo sólo me transmitía oleadas tortuosas de sufrimiento, experimentaba una agonía tan horrible que me quede tiesa entre escalofríos desgarradores. Sí era cierto, el ser frente a mí iba a morir.

-Aléjate de él, Relena, no debes tocar a un humano ¡déjalo morir!.- Rugió Lam repentinamente.

No supe como reaccionar ante lo dicho... Un humano, eso era lo que era esa criatura en desgracia, ese ser y todos los que eran como él fueron los que propagaron el fuego por las fronteras del bosque.

Relámpagos de rencor y odio llenaron mi sangre, jamás podría perdonarles a esos monstruos el daño que le hicieron a mi hogar, sin embargo, respiré hondo y pensé unos instantes. Lam estaba muy exaltado por mi contacto con el humano, estaba apunto de correr hacía nosotros y separarnos a toda costa.

Levante mi mano libre y la estiré en su dirección, indicándole que no le quería cerca, no me importaba que fuera mi compañero y mi guardián, Lam no tenía derecho a darme ordenes. Percibí como mi amigo parecía estar lleno de una angustia extraña en él.

Miré al humano, estaba indefenso y moría, habría sido este ser el que propagó el fuego? o habría sido este ser parte de una masacre entre su propia especie? Tenía que decidir ahora su destino puesto que su vida estaba en mis manos...

1 comentario:

  1. Espero poder revisar este libro también, pero ya sabes que amores de un psicópata es mi favorita así que este finde nos ponemos manos a la obra a la hora de comer el domingo así que prepárese usted madame!! jajaja

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